A menos que vivas bajo una piedra, ya lo sabes. Proyecto Salvación se acaba de convertir en el gran éxito de temporada de la ciencia ficción. No solo por su estupendo apartado visual, que brinda preponderancia a los efectos prácticos sobre los digitales. También, por una historia emocionante, sincera y con mucho corazón. Una además que combina lo mejor de la ciencia ficción dura con un relato emotivo sobre la comunicación. Todo eso, con dos personajes para la historia del género y cuya amistad hizo llorar al público de todo el mundo.
Lo cierto es que Proyecto Salvación del dúo de directores Phil Lord y Christopher Miller es un prodigio de buenas intenciones y una hazaña técnica. De la creación de todos los escenarios de la película en escala real y con apenas uso de pantallas verdes a un extraterrestre muy poco común. Este último, una combinación entre efectos prácticos, habilidad técnica y el talento de voz de James Ortiz. La cinta demostró que todavía hay espacio para obras alejadas de solo ser espectáculos tecnológicos de punta, que priorizan el desarrollo de sus personajes. También, la capacidad de la ciencia ficción para convertirse en una forma de reflexionar sobre el bien, la empatía y la solidaridad.
Pero además, la cinta logró combinar una atractiva historia de ciencia ficción con una serie de ideas novedosas sobre el género. Para explorar sobre el tema, te dejamos cinco razones por las que Proyecto Salvación fue un éxito. De un escritor que ya es un mito en la ciencia ficción contemporánea a una criatura encantadora que marca un antes y un después en el género. Todo para los amantes de la tecnología y la forma en la que el cine la reinterpreta.
La fuerza del material original y el efecto Andy Weir

Una de las razones del éxito de Proyecto Salvación es que, incluso antes del estreno de la película, ya la historia tenía una legión de fanáticos devotos. Eso, gracias a que la novela es un fenómeno global que replica la fórmula ganadora de la novela El marciano, convertida en un hito total del género. Todo, gracias a que Andy Weir tiene una capacidad única para transformar problemas científicos extremadamente complejos en rompecabezas emocionantes y comprensibles para el público general.
Al igual que ocurrió con Mark Watney en Marte, la historia de Ryland Grace ofrece una mezcla perfecta de ciencia dura, aislamiento y optimismo inquebrantable. Pero, más allá de eso, la producción prometió recrear fielmente el universo imaginado por el escritor. Algo que los realizadores lograron al convertir la historia en un espectáculo visual. En especial, porque el director de cinematografía Greig Fraser convirtió al libro en una colección de escenas realistas y a través de sets prácticos.
Por lo que logró que los ingeniosos desafíos de ingeniería y física que definieron el libro se convirtieran en secuencias extraordinarias. Al otro lado, la narrativa es, en esencia, un thriller de supervivencia que mantiene la tensión constante. La combinación entre ambas cosas logró combinar no solo una narrativa visual única, sino un relato interesante que sorprende por su elegancia y emotividad.
El carisma de Ryan Gosling y una buena dirección para lograr una película única

Claro está, tener a Ryan Gosling como protagonista es una garantía de calidad y atractivo comercial. Su capacidad para interpretar personajes solitarios, pero profundamente humanos y sarcásticos, encaja perfectamente con la personalidad de Ryland Grace. Además, la dirección corre a cargo de Phil Lord y Christopher Miller (Spider-Man: Un nuevo universo, The Lego Movie). Ambos son conocidos por inyectar un ritmo dinámico y un humor visual innovador en sus proyectos.
Por lo que parte del éxito de Proyecto Salvación, proviene de esta combinación entre un actor ideal para el papel y dos directores veteranos. En específico, cuando la colaboración entre ambos creó una cinta con una identidad muy marcada y que se aleja de los habituales tópicos y problemas del cine de ciencia ficción actual. Por un lado, el Ryland de Gosling es un héroe atípico, complicado y con capas, que sorprende por su habilidad para profundizar en una circunstancia compleja.
Al otro extremo, la cinta se filmó para el formato IMAX utilizando cámaras Arri Alexa 65 de gran sensor. Por lo que muestra una resolución de 6.5K que se refleja en una experiencia visual asombrosa en salas. Para semejante prodigio técnico, se utilizaron lentes anamórficas para lograr una relación de aspecto de 1.43:1 en salas IMAX, alternando con 2.39:1 en escenas del pasado. Algo que hace de la película una aventura visual como pocas y que cautivó al público.
El factor emocional y la dinámica del primer contacto

A diferencia de otras películas de ciencia ficción que se centran en invasiones o guerras espaciales, esta historia se apoya en una de las amistades más conmovedoras del género. El vínculo que se desarrolla entre el protagonista y el alienígena (Rocky) es el corazón emocional de la trama. Esta relación trasciende las barreras del lenguaje y la biología, ofreciendo un mensaje de cooperación universal que sorprende por su sensibilidad y relevancia.
Pero lo más sorprendente es su alienígena, con la voz de James Ortiz. El diseño de Rocky es una recreación fiel del libro. Una criatura de cinco extremidades con simetría radial (como una estrella de mar) y del tamaño de un perro mediano. Su cuerpo tiene una textura mineral similar al grafito o la piedra oscura y carece totalmente de rostro u ojos, utilizando en su lugar una protuberancia superior con hendiduras para regular su calor. Sus patas terminan en manos de tres dedos altamente precisos, y suele vestir una túnica de color verde marrón.
Lo más destacado de su ejecución visual es que no es puro CGI; los directores utilizaron marionetas físicas diseñadas por Neal Scanlon. Esto permitió que el movimiento de Rocky se sintiera cinético y natural, facilitando una interacción real en el set con Ryan Gosling. Esta elección resalta su naturaleza alienígena (que se comunica mediante tonos musicales y percibe el mundo a través del sonar), manteniendo una presencia tangible y emotiva en pantalla.
Innovación visual y fidelidad técnica

Una gran parte del éxito de Proyecto Salvación radica en su recreación del planeta Adrian y, sobre todo, la biología única de Rocky. Pero, en especial, al convertir la experiencia total de la nave Hail Mary en una perspectiva novedosa de la ciencia ficción.
La producción ha puesto un énfasis especial en mantener la precisión científica que caracteriza a Weir, lo que atrae no solo a los amantes del cine palomitero, sino también a la comunidad científica y a los entusiastas del espacio. Ver la teoría de la relatividad y la manipulación de la energía aplicadas visualmente en una pantalla IMAX no solo es sorprendente, sino que lleva la tecnología a otra nueva dimensión.
El guion de Drew Goddard y la nostalgia del optimismo

Drew Goddard, quien ya desempeñó un trabajo magistral adaptando El Marciano, es el encargado del guion. Su habilidad para condensar tramas densas sin perder la esencia del personaje es vital para el éxito de esta película. En un panorama cinematográfico a menudo saturado de distopías oscuras y finales pesimistas, Proyecto Salvación destaca por su fe en la inteligencia humana y la ciencia para resolver problemas catastróficos. Este tono optimista y proactivo es refrescante y necesario, atrayendo a una audiencia familiar y adulta que busca salir del cine con una sensación de esperanza y asombro por el universo, consolidando así su éxito crítico y comercial.
Pero sobre todo, el punto central de la película es la relación entre Grace y Rocky. Una cooperación científica facilitada por la tecnología. Grace utiliza una computadora para traducir los tonos musicales de Rocky en palabras, permitiéndoles compartir conocimientos de física y biología. A nivel personal, su vínculo crece a través de gestos únicos, como la costumbre de Rocky de vigilar a Grace mientras duerme (un signo de cuidado en su cultura) y el asombro mutuo ante sus capacidades. Eso, debido a que Rocky posee una memoria perfecta y habilidades de ingeniería sobrehumanas.
En cuanto a su tecnología, los eridianos no utilizan la vista, por lo que sus naves y herramientas están diseñadas para ser percibidas mediante el sonar y el tacto. Al provenir de un planeta con alta gravedad y atmósfera de amoníaco caliente, Rocky debe vivir tras mamparos especiales para no morir en el ambiente humano. Su ciencia es extremadamente avanzada en materiales y energía, pero curiosamente no conocen la teoría de la relatividad ni la radiación, conceptos que Grace debe enseñarle para salvar ambos mundos.
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